1 · La probeta
La forma sola, con el volumen de tu referencia: luz arriba a la izquierda y sombra abajo a la derecha. Limpia y sin nada que la distraiga.
La forma de tu referencia, girada en vertical: cuello estrecho arriba y cuerpo que se ensancha abajo, con el mismo volumen blando y la misma luz. Leída así ya no es una mancha — es una probeta, y eso ata el logo al nombre sin escribir nada.
La forma sola, con el volumen de tu referencia: luz arriba a la izquierda y sombra abajo a la derecha. Limpia y sin nada que la distraiga.
Con la gota suelta al lado, igual que la forma pequeña de tu referencia. Le da vida y desequilibra la composición justo lo necesario para que no parezca rígida.
Lleva líquido lila dentro, con la superficie ondulada. Es la que más se lee como probeta de laboratorio, sin dejar de ser una forma blanda.
La probeta cortada por la partición, con la mitad de abajo en lila. Junta esta forma nueva con la idea que llevas arrastrando desde el principio: el corte diagonal.
La silueta menos simétrica, con una joroba a un lado, como la de tu referencia. Se aleja de la probeta perfecta y gana ese aire de gota que se está moviendo.
La misma forma sin volumen: blanco, lila y negro planos. Pierde el efecto 3D pero es la única que se puede bordar en una bata o sellar en una tarjeta sin problemas.
La 2, probeta y gota. Es la más fiel a lo que te gustó —la forma grande con la pequeña al lado— y girada en vertical se lee como probeta sin que nadie tenga que explicártelo. La gota además funciona como guiño doble: gota de laboratorio y gota de agua del lavacabezas.
La 3 es la que deja más claro que esto es un laboratorio. La 4 es la más tuya, porque arrastra la partición que llevas eligiendo desde el principio.
Ten en cuenta una cosa del volumen: queda precioso en pantalla, pero un degradado no se puede bordar, ni sellar, ni imprimir a una tinta. Si eliges una de las que tienen 3D, la 6 es su versión plana — se necesitan las dos, y son el mismo logo.